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1/29/2007

Maccabi Tel Aviv (2001, 2004-2005) מכבי תל-אביב


Desde su mítica cancha de Yad Eliyahu, ("La Mano de Elías") el equipo hebreo ha dominado Europa en dos épocas distintas, a saber, durante la época de esplendor del basket israelí, los 70; y en la actualidad, acumulando presencias en la Final Four de la Euroliga desde el 2000 hasta la temporada pasada. Es el mejor equipo de baloncesto de Europa, con 5 títulos (3 de ellos conquistados en el nuevo milenio) y 7 subcampeonatos, y fue el primer equipo FIBA en derrotar a una franquicia de la NBA, los Washington Bullets en el 78.
Vamos a situarnos, los 90 son los años de los equipos españoles (títulos europeos para Madrid, Barcelona y Joventut de Badalona), griegos (Olympiakos y Panathinaikos) e italianos (Benetton, Kinder y Teamsystem Bolonia, Scavolini, Roma, Varese...), y es la década negra del conjunto maccabeo. El basket sufre una gran recesión proveniente directamente de los Estados Unidos en el comienzo de la era post-Jordan y en Europa se vuelven a llenar los estadios de fútbol para vaciar los pabellones de baloncesto. No hay dinero y además la situación política israelí no es la más apropiada. Los jugadores americanos no rinden como antaño y parece que la cantera local se agota.
Apunten 3 nombres claves en la reconstrucción del mítico conjunto amarillo: el mítico entrenador Pini Gershon, que llega en el año 98 para cambiar el rumbo a la deriva de la nave; Oded Kattash (el más grande jugador de la historia del baloncesto de Israel y que rechazó una oferta de los Knicks en la temporada del lock out) que al irse a Panathinaikos marcó un punto de inflexión en el Maccabi (Gershon se negaba a tener a un jugador que cobrara más de un millón de dólares) dejando paso al base americano nacionalizado esloveno Ariel McDonald; y el gran cerebro del basket de finales de los noventa (drafteado por los Clippers en el 96), Doron Sheffer. A partir de ahí los maccabeos volvieron a ocupar el cetro europeo.
Primera final europea desde el 91, Final Four del 2000 en Thesalonica. Semifinal contra el Barça. El juego defensivo y rocoso de los de Aíto contra la mentalidad ofensiva impuesta por Pini Gershon. Basados en el juego rápido a la contra, y balones al pívot exNBA Nate Huffman en el ataque estático los de Israel pasan por encima del equipo español y se plantan en la final contra el jerarca europeo, el Panathinaikos de Oded Kattash. Pelean duro y sufren los griegos para vencerlos. Nate Huffman es capaz de pelear con Fotsis, Rebraca y Burke mientras Sheffer y McDonald hacen lo propio con Bodiroga y Kattash. Pero al final la experiencia en los momentos apretados al final de los partidos le da la victoria al equipo heleno, aunque poniendo la primera piedra en la reconstrucción de la hegemonía maccabea en Europa. Lo que se hará realidad en la temporada siguiente.
Ya en Francia derrotan a su anterior verdugo con la actuación brillante del mejor americano llegado a Europa desde Tyus Edney, Anthony Parker (ahora brillando en los Raptors), que desde ese momento será su gran estrella. Esta vez con su planteamiento de velocidad, el mal llamado Run & Gun, el juego interior griego pasa desapercibido y se limita a arañar superficialmente la defensa interior de Gershon. Huffman se sale en ese aspecto y McDonald no para de correr hasta meter 21 puntos. Los hebreos han vuelto. Gershon se va al final de la temporada y eso devolverá a un segundo escalón al equipo, que pierde en las semifinales de la final a cuatro del 2002 ante el mismo conjunto. En la campaña 2003 el Maccabi Tel Aviv sufre una profunda reestructuración, incluso su pabellón, que pasa a llamarse NOKIA Arena. Llegan otros nombres importantes, Maceo Baston (que ahora causa una gran imprensión en los Pacers), Nikola Vujcic (la gran estrella actual y probablemente de los 5 mejores jugadores de Europa) y Sarunas Jasikevicius (qué decir de él...). Con Gershon otra vez a la cabeza se suceden los partidos de 110 puntos, las palizas constantes e incluso la selección hebrea se beneficia, volviendo a los 1/4 de un Europeo. Con Vujcic y Baston por dentro, dos jugadores capaces de correr y asistir, y la ayuda en el banco de Sharp o Burstein (líder de la selección nacional) Jasikevicius y Parker se erigen en reyes de Europa. Pasan por encima de la Skipper de Bologna de Jasmin Repesa, Vujanic, Delfino, Basile, Smodis, Mottola... ganándoles en la final en casa por 44 puntos. No hay conjunto capaz de ganarlos. A su vez surge la nueva generación de jugadores de la casa sobre la que se cimenta el futuro, Halperin, Burstein, Bluthental, Yaniv Green...
En 2005 más de lo mismo, Panathinaikos y TAU son derrotados claramente, con una estructura igual que la anterior. El basket hebreo asombra al mundo y la NBA llama a sus puertas: se va Jasikevicius a Indiana. Pierde a su jugador decisivo, aunque lo sustituye con Willie Solomon, líder del rival local, el Hapoel Jerusalén, al que llevó a la victoria en la ULEB Cup la temporada anterior (que le pregunten al Real Madrid). Aún llegando a la final y reforzándose con Jamie Arnold (ex Joventut) el juego no es el mismo. Con un Salomon más preocupado en anotar que en pasar, con un Vujcic con problemas físicos, y una rotación menor (baja de Kommatos) los hebreos vuelven a alcanzar la Final Four. Vencen al TAU en la semifinal, pero caen con el nuevo dominador a golpe de talonario del basket europeo: el CSKA de Abramovic. La actuación de Papaloukas y la marcha de Parker, Baston y Solomon cierran un ciclo. Un Maccabi que ha tenido que reciclarse este año con la normativa israelí de tener al menos dos jugadores nacionales en cancha en todo momento. Pini Gershon está ahora en Olympiakos y las estrellas son otras; pero sigue siendo la gran cantera del basket del país y Lior Eliyahu su joven alero ha sido drafteado por los Magic en la segunda ronda de 2006 amén del gran rendimiento mostrado por el lituano Jasaitis...
Una nueva época se abre para el Maccabi que a pesar de todos los prejuicios políticos es parte viva de la historia del basket europeo.

1/14/2007

Detroit Pistons 1989-1990


Nos situamos en la orilla Sur de los Grandes Lagos, en la ciudad de la General Motors. Estamos en Detroit, la orgullosa metrópoli del estado de Michigan. Una ciudad dura, como lo es Chicago o Baltimore pero que cuenta con una gran tradición baloncestística. Ahí está la universidad de Michigan, campeón de la NCAA en varias ocasiones y liderada por jugadores de la talla de Magic Johnson o Chris Webber, que son verdaderos artistas en este deporte. Una universidad que ha apostado siempre por un juego virtuoso y espectacular. Cosa que contrasta cuando miramos a la liga profesional. Los Pistons fueron campeones dos años seguidos, 1989 y 1990 con un baloncesto jamás visto antes, novedoso y que les haría recibir el nombre de "Bad Boys". Pero todo empieza mucho antes. La franquicia forjó su leyenda en los tempranos años 80 cuando no pasaba de ser un equipo perdedor y sin opciones de playoff (tan sólo 21 victorias, 25,6%, en 1981). 1983: llega Chuck Daly al banquillo y todo el juego se centra en la gran estrella histórica del equipo y uno de los mejores bases de la historia, Isiah Thomas que gana el MVP del All Star y por primera vez forma parte del primer equipo NBA. Los Pistons por fin acaban por encima del 50% de victorias la temporada: 59,8%. Ese año y el siguiente fueron muy útiles, aprendieron a sufrir en playoff contra los New York Knicks y contra los míticos Boston Celtics de Larry Bird, Robert Parish o Kevin McHale. Pero era una llamada al optimismo, porque mientras los Celtics y los Lakers (los capos del Oeste) iban hacia abajo, los Pistons iban hacia arriba. Entre el año 1985 y el 1986 se forma la espina dorsal del equipo campeón. Llegan Joe Dumars, Rick Mahorn, Dennis Rodman y el dos veces líder anotador de la NBA Adrian Dantley. En esa temporada 86-87 llegan a las 52 victorias igualando el mejor récord de la historia de la franquicia de Michigan.Y sobre todo, plantaron cara al equipo de Boston, alcanzaron el séptimo partido después de que Larry Bird consiguiera forzar el sexto de manera inverosímil. Eran por fin la alternativa al dominio verde. Es la antesala del primer título de la División Central y de la primera final NBA derrotando precisamente a los Celtics. Y también de la derrota ante los legendarios Lakers del showtime.
Pero el tren ya estaba en marcha y tenían que acabar ganando, al año siguiente acabaron con 63 victorias liderando la liga regular y traspasando al anotador Dantley por el más acorde con el espíritu guerrero Mark Aguirre. Hicieron unos playoff de ensueño, liderados por Vinnie Johnson, Joe Dumars (MVP de las finales) y Thomas, impidieron el tercer título de Los Angeles y se hicieron con el anillo con un récord de 16-2 en las series finales. La prensa habló de que los Lakers no habían podido jugar a tope por encontrarse lesionados Magic y Byron Scott y achacaron a los Pistons toda la suerte que tuvieron. Bien, el año siguiente callarían a todos.
Ganaron a Portland en la final a pesar de encontrarse sin Rick Mahorn que se fue en el Draft de expansión. La gente fuera de Detroit los odiaba, jugaban feo, no les importaba pegarse y fallar 15 veces si al final la metían, no les importaba repartir cera... como diría Michael Jordan después de derrotarlos 4-0 en los playoff de 1991: "Outside of Detroit, I think people will be happy they’re not champions any more.” La era de los Pistons y del triunfo del músculo y del carácter agresivo sobre el talento y el juego ofensivo llegaba a su fin y era sustituido por la magia de unos Bulls que jugaban sin pívot y sin base puros. Marcaron una época, para bien o para mal, y los Pistons de hoy, campeones en 2004 han recurrido a ese espíritu para volver a ser grandes. Funciona. La diferencia es que antes los Pistons ganaban con marcadores bajos, pero si había que meter 130 puntos, los metían. Los campeones hace 3 años, no.